Fidel Lorite

Prólogo de Mrs. Carringotn

Con su collar de diamantes y platos de comida preparados por un chef, la perrita Trouble que heredó 12 millones de dólares de su dueña Leona Helmsley estará acostumbrada al lujo, pero el personal puesto a su servicio por la magnate hotelera la odia. “Mordía a todo el mundo: guardaespaldas, jefe de seguridad, hasta los clientes”, relata Zamfira Sfara, una mucama rumana de la millonaria fallecida el 20 de agosto a los 87 años. “Nunca vi un ser humano tan enamorado de un animal”, comentó Sfara al diario Daily News.

Agencia de noticias France-Presse, 30 de agosto de 2007

Así comenzaba la noticia que me inspiró para “Posesión de una perra”, una alocada historia que mezclaba terror y comedia, dos géneros que manejo como un malabarista las mazas. Por aquel entonces no sabía si la ricachona sería poseída por la perra o al contrario. El 10 de octubre de 2008 me reuní con la única persona en mi cabeza que podía interpretar a Leona Carrington: Margott. Leímos juntos un borrador que acabó importando poco, porque a lo largo de las dos semanas siguientes la idea fue enriqueciéndose. Acabé grabando un excéntrico mensaje navideño que se estrenó el 18 de diciembre de ese mismo año. Había nacido Mrs. Carrington.

La recepción del mensaje fue tan buena que, tras pensarlo bien, descarté la idea de hacer un corto para crear finalmente una webserie en el por aquel entonces no tan popular YouTube. Tras un par de episodios piloto (que se volvieron a grabar), Álex se unió al equipo y juntos empezamos a hilvanar ideas locas con una historia mucho más rica y con carismáticos personajes. Tormenta se enfundó como un guante en el papel de Chumina Stafa, la criada. Y Chema, mi otra reina de la actuación, del fiel contable de Leona. Fran, el chófer, llegó con el coche puesto. Todo un lujo. 

Mientras Álex y yo escribíamos en la distancia (él vivía en Fráncfort y yo en Granada), yo grababa con un equipo pequeñito de tres personas y escasísimos recursos técnicos en localizaciones de lo más variopintas: una coctelería, los jardines de la Alhambra (clandestinamente) o en una mansión de los Austria. Todas las personas que formamos parte del equipo exprimimos nuestro ingenio al máximo. Tras las grabaciones yo me encargaba de montar y posproducir el episodio antes de su estreno. Este tortuoso viaje duró dos años que dieron como resultado una primera temporada de 13 episodios de 4-7 minutos, con un ritmo frenético y en estricto blanco y negro, además de cuatro especiales de Navidad y las campanadas de fin de año en una cadena de televisión local. 

Fueron tiempos llenos de olor a talco de las pelucas, compras de atrezo en mercadillos y, sobre todo, del apoyo y participación de amigos, actores, extras y personas a las que admiro como La Prohibida, Deborah Ombres o Alaska. Jamás podré estar más agradecido por la cantidad de generosidad que recibí en todo ese tiempo. Os puedo asegurar que cada vez que le daba al play a un episodio terminado pensaba “Es increíble… ¡¿Cómo hemos podido hacer todo esto?!”. Fue una época de plenitud creativa y personal.

Los vaivenes de Leona, Chumina, Richard, la Querida y el resto de personajes daba para una segunda temporada, pero, aunque escrita y requeteescrita, se quedó en un cajón porque producirla y rodarla se volvió imposible: el equipo se había dispersado por varios puntos de la geografía española e internacional, y después de barajar múltiples opciones e intentarlo, finalmente, desistí… Hasta 2017, cuando decidimos rescatar el material y novelizarlo para darle el final que se merece… Dos años de trabajo después, aquí lo tenéis.

Esta es la historia que siempre quisimos contar. Álex y yo recuperamos varias versiones de los guiones e infinidad de notas y, a partir de ellas, hemos creado sin escatimar en imaginación. Convertir un guion cinematográfico, con sus limitaciones de producción, en una novela sin filtros nos ha permitido poner toda la carne el asador, recuperando incluso tramas y personajes que para la serie nos habríamos visto obligados a descartar.

Hemos dado voz a lo más importante en Mrs. Carrington: los personajes. Ellos os guiarán de capítulo en capítulo con sus singulares puntos de vista por una historia cómica, aunque a veces trágica, con grandes dosis de intriga y llena de sorpresas hasta su final. Porque este es el final de Mrs. Carrington. Estos diez años de ideas y emociones culminan aquí, y no os voy a engañar; al cerrar la última página de este libro se me mezclan sentimientos de alivio, felicidad, ilusión y tristeza. Espero que, al hacerlo vosotros, lo hagáis con una sonrisa.

Fidel Lorite, 2020.