
La verdad es que estaba deseando ir al concierto de Fangoria. Hace años, intentaba no perderme ninguno de los que hacían cerca si me era posible (si cerca se entiende de Madrid para abajo). Mi predicción era clara, un concierto en el que actuaban Fangoria y Dover en Granada, acabaría siendo un concierto de Fans de Fangoria, y no me equivoqué. De todas formas, que conste que yo tenía curiosidad por ver a Dover y su renovado look y estilo.
Me puse en contacto con la gente que suponía que iba a ir al concierto, ya que aunque había quedado con Fran allí, sabía que al final reunirse en estos eventos es igual a disparate. Al final nos fuimos con mi querido Nikosillo y su novio para allá. Llegamos a “El Coliseo de Atarfe”, que para mi desilusión, no tenía ni leones ni gladiadores, pero en fin, el recinto está la mar de bien, la verdad.
No me enrrollaré mucho. Al llegar, vimos poca gente en general, por allí rondaban Topacio Fresh y Andy Lamoore haciéndose fotos con los fans y también estaba Tormenta, a la que no conozco personalmente, pero allí estaba. Por supuesto nos encontramos con amigos y conocidos y me pasé un buen rato saludando gente mientras empezaba el concierto, que fue, además bastante puntual.
La puesta en escena era muy Pet Shop Boys. Unas telas blancas en cuyos huecos estaban Spunky y Nacho Canut mientras la del centro se quedaba vacía para que las bailarinas y Alaska pudieran entrar y salir en las actuaciones y bailes. Empezaron, como no, con Fantasmas. El repertorio fue muy correcto, casi todo singles, pero todo muy marchoso y con mucho subidón (especial mención la remezcla trance trance como yo diría de Retorciendo palabras). A mitad del concierto cambiaron toda la decoración blanca por negra, hasta las máquinas de Canut eran negras. Con este cambio empezaron a tocar temás de los discos anteriores, incluso tocaron Descongélate de Dinarama. Alaska se cambio el modelito también, y luego volvió hacerlo para el obligado bis a un traje naranja precioso. A mi, se me pasó el concierto en un pis pás, no sé si presionados por sus siguientes compañeros o que se yo.
Luego llegaron Dover. Mucha gente se largó, ya que sólo querían ver a Fangoria, pero ya que estábamos allí y habíamos pagado 20 euros, que menos que verlos ¿no?. Pues nada, cambiaron el escenario, pusieron unas pantalla de plasma en vertical preciosas y salió la ahora pelirroja a cantar. El sonido no fue tan bueno como Fangoria, todo hay que decirlo, y no me dio la sensación de que no conectamos mucho con el “mundo de Dover”, como dijo la cantante, pero ella se hacía polvo en el escenario bailando, tanto que el pinganillo se le salió 2 o 3 veces.
A la salida, nos regalaron 30 latas de Burn, la bebida energizante repugnante esa, que no se yo quien se las va a beber en mi casa. En verdad me lo pasé genial, salté, bailé y canté mucho y me reí con la fauna y flora del concierto, que como siempre pasa con Fangoria, es de todo lo que hay y lo que no.

